domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuentos del ingeniero

LA MUERTE ANUNCIADA: Ellas eran dos, hasta la fecha nunca me pude enterar de cual era la mas joven, y de cual era la mas veterana, pero solo se que se habían enamorado de mi, un amor algo extraño ya que ambas querían compartirme al mismo tiempo. Morochas y muy sensuales, de mirada penetrante y ojos grandes, su mayor satisfacción era cuando yo me sentaba a tomar mate y entonces ellas aprovechaban para hacerme caricias, pero en varias oportunidades tuve que decirles que me dejaran un ratito en paz, pero ellas igual insistían. 

Una de esas tantas veces fue, que al yo estar algo transpirado por el calor reinante en estos tiempos, aprovecharon para hacer de las suyas conmigo, mientras una se dedicaba a besar mis labios, mis mejillas, mi cuello, la otra por su parte recorría mi espalda con su lengua a modo de secarme la transpiración, se tomaba su buen tiempo en mi espalda recorriéndola en toda su extensión. La sensación que yo sentía era algo sin palabras, como una especie de cosquillas interminables por parte de las dos.

Pero el caso es que en un determinado momento, me cansaron, me aburrieron, las traté de correr sin efecto aparente, así que tome la gran decisión de terminar con las dos.
Me levante muy despacio, sin que ellas sospecharan nada, tome un spray insecticida, y cuando estaban distraídas les aplique el mismo muy cerca de sus bocas. Las vi toser, revolcarse en el suelo, tratando de respirar, hasta que en un momento ya dejaron de moverse. Ahí fue cuando me di cuenta que las dos estaban muertas.
Y bueno es que no me gustan las MOSCAS.

Ing. Jorge Velazco

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