lunes, 5 de diciembre de 2011

Paso de los Toros, la bebida: orgullo y motor del pueblo

RÓMULO MANGINI Y EL AGUA TÓNICA 
PASO DE LOS TOROS
Una historia dulce y amarga



Todo comenzó una tranquila tarde de pueblo con un desafío. Después, Rómulo Mangini intentó conseguir la fórmula durante uno o quizá dos años. Al fin lo logró y su invento fue un éxito. Desde entonces, millones de personas han gastado millones en comprar millones de litros del agua tónica de Mangini. Un agua dulce y amarga, como su historia.




La que fue la fábrica da Mangini tal como se conserva hoy en Paso de los Toros.


Hubo un tiempo en que la fábrica fue el orgullo y el motor del pueblo: allí trabajaron casi cien personas. Hoy la fábrica no existe, el agua tónica es propiedad de Pepsi Cola (Pepsico Inc., NuevaYork) y en Paso de los Toros lo único que queda es un cartel despintado al borde de la carretera que tiene el logotipo del agua tónica y dice: "Aquí nació Paso de los Toros".
En 1924 Mangini, un montevideano que había llegado a Paso de los Toros para trabajar en el comercio de la familia de su esposa, instaló una pequeña fábrica de soda. Un año después la amplió y comenzó a fabricar el jabón Teru Teru, y en 1926 incorporó a su producción refrescos con gustos de frutas.
Aunque aún hoy en Paso de los Toros se recuerda el dulce sabor de la Manzanet, solo uno de aquellos productos sobrevivió y se hizo verdaderamente famoso.





Tres camiones de la empresa Paladino se aprestan a partir, un día de 1950, hacia 
Montevideo con su carga de agua tónica.



Quien desafió -y ayudó- a Mangini a conseguirlo fue un inglés llegado al pueblo de la mano del ferrocarril. Se llamaba Jorge Jones y era "un amante de la buena vida y exquisito bebedor", relata Pedro Armúa en su Historia de Paso de los Toros.
Por entonces, la tónica más consumida en Uruguay era la Bull Dog, importada de Inglaterra. Una de las tantas tardes en que Mangini y Jones coincidieron en el club 25 de Agosto, el inglés desafió al uruguayo: ¿por qué no fabricaba un agua tónica tan buena como la inglesa?
Mangini respondió que no sabía la fórmula y Jones le contestó que él conocía los ingredientes, pero no las proporciones. Allí mismo, Jones le dijo a Rómulo cuáles eran los componentes.
Pocos días después Mangini hizo su primer intento y se lo dio a probar al inglés.
Así pasaron los meses, probando la fórmula uno, probando su sabor el otro. Para Mangini, un hombre de carácter fuerte, ex campeón de lucha grecorromana, aquello era un desafío.
Un folleto editado por Pepsi en 1992 -escrito por su ex funcionario Carlos Pijuán- relata que Mangini"se sumergió en una febril búsqueda de hierbas silvestres y frutas. Ninguna se salva de ser exprimida, diluida, mezclada. Agita, deja reposar, prepara fuego con leña, calienta el brebaje lo enfría, y con él concurre al club una y otra vez durante dos años".
Julio Monestier, un familiar de Mangini recientemente fallecido, cuenta en un escrito inédito que esos "largos meses de tanteos y experimentos tuvieran al fin su recompensa" el día que Jones sentenció: Esta es verdaderamente el agua tónica inglesa.
De tanto probar y probar fórmulas y licores diversos, Mangini había engordado. Su esposa lo retaba por ello y lo cachaba por ir tan seguido al baño, relató su nieto Marcelo Ceriani, de 33 años.
Mangini se lo tomaba con humor. Años después le contó a uno de los camioneros que transportaban sus bebidas cómo habían sido aquellos días probando potajes imperfectos. "Un día el Viejo me dijo: Me agarré unas cuantas cagaleras probando"', recuerda Roberto Paladino, que hoy tiene 62 años.
Apenas Jones dio el visto bueno, Mangini comenzó a fabricar el agua tónica. Las fuentes no coinciden respecto a la fecha de inicio de la producción, se sabe que fue en los años 20. Su primer nombre fue "Príncipe de Gales". La calidad del paladar de Jones fue ratificada por el público: la nueva bebida fue un éxito en el pueblo. Luego su fama llegó a Durazno. Los pedidos crecieron de tal modo que pronto Mangini dejó de fabricar jabón y se concentró en las bebidas, sobre todo en la tónica. Con el paso del tiempo y viendo que la fama de su agua seguía creciendo, le cambió el nombre para homenajear al pueblo donde la había creado: Paso de los Toros.
En la pizzería 18 de Julio, en Paso de los Toros, todavía conservan tres de aquellas primeras botellitas, que cada día eran más requeridas. En 1946 ya se vendían en la capital. "Mi padre le llevaba un camioncito chico por semana a un tal Sanguinetti que empezó a distribuir la tónica en Montevideo ", relató Paladino. Aquello del camioncito chico una vez por semana "habrá durado seis meses" porque los montevideanos cada vez pedían más y hubo que multiplicar los envíos.
Pero el éxito comenzó a generarle un problema a Mangini: su fábrica no daba abasto y él carecía del capital necesario para ampliarla.
"Un día a Rómulo se le ocurrió ofrecerle a unos baristas grandes de Montevideo hacerse accionistas" continuó Paladino.
Mangini le propuso a Sanguinetti que lo ayudara a conseguir el apoyo de esos comerciantes. Pero -recordó Paladino- el distribuidor montevideano le respondió a Mangini: "Con esas agüitas sucias no vas a hacer mucho".

Mangini (derecha) junto a su hija, en su fábrica


Consiguió los capitales en 1947. Dos acaudalados hombres de Durazno -Frank Marshall y Adolfo Caorsi- se asociaron con Mangini para fundar la Sociedad Anónima Agua Tónica Paso de los Toros. Además, se pusieron en venta acciones en el pueblo, a diez pesos cada una. "De inmediato se instaló en el viejo local una moderna máquina que aumentó en forma extraordinaria la producción", explica Armúa en su libro.
"En 1947 ya usábamos cuatro camiones para llevar el agua tónica a Montevideo y cada uno hacía tres viajes por semana. En verano-recuerda Paladino- no dábamos abasto. Yo Ilegué a hacer un viaje por día. Cada vez llevábamos más".
Mautone es uno de los pocos ex empleados de Mangini que sobrevive. Tiene 81 años, diez hijos, más de 60 nietos, ocho bisnietos y un hogar muy modesto ubicado donde la avenida 18 de Julio, la principal de Paso de los Toros, comienza a transformarse en campo. Cuando habla del agua tónica, los ojos le brillan. "Si usted estaba engripado o se sentía mal, se tomaba una y un mejoral y ¡usted volaba!".

Mangini solo confió su fórmula a su empleado de mayor confianza: Vignoly.
"Había un altillo donde se preparaba la esencia, pero solo subían él y Vignoly. Mi papá sabía hacer la Manzanet, que era tan rica, pero el agua tónica nunca supo", relató Raquel Torres que cuando niña se paseaba entre las máquinas de la fábrica porque su padre era uno de los empleados más antiguos.
Mautone recuerda que "cuando Vignoly terminaba de preparar un jarabe; le hacía una seña y el Viejo subía al altillo y probaba. El Viejo siempre tenía que dar el visto bueno".
Sin embargo, había un ingrediente que todos conocían: rayadura de cáscara de naranja. "Contrataban mujeres para rayar naranja. Las rayaban a mano, con rayadores parecidos a los de cocina. Usaban solo la cáscara y regalaban las naranjas peladas: todo el pueblo comía naranjas gratis ", explicó Torres.

Torres no tiene muy buen recuerdo de Mangini. "Tenía mal carácter. Cuando le pedían dinero decía: "Los pobres tienen que comer polenta y porotos"'.
Para Mautone, Rómulo era un jefe duro pero noble: "Como todo el personal, pasé muchos malos ratos ahí, porque trabajé como 20 o 21 años y el Viejo, como todo patrón, tenía sus cosas. Pero cuando lo precisé, siempre estuvo puesto".
"¿Sabe cuál era el sistema que tenía para retarnos?", pregunta sentado en una de los dos únicas sillas de su pieza. "Cuando se enojaba empezaba a bajar la escalera, y a medida que se acercaba iba apagando todas las máquinas. Cada paso que se acercaba, más silencio se hacía. Cuando había apagado todo, ahí nos empezaba a retar. Nos gritaba, pero nadie le contestaba. ¡Quién le iba a contestar! Si pesaba como 200 kilos y había sido campeón de lucha grecorromana! Gritaba: "Si hay algún hijo de una gran puta que me quiera pelear ¡le pago para que me pelee! Era bravo, pero de buen corazón".

El 17 de julio de 1948 el periódico isabelino La Idea homenajeó a Mangini y "a la consagrada y recomendada Agua Tónica, conocida y apreciada, no solo por su sabor exquisito sino también por sus condiciones medicinales".
"En honor a la verdad-se decía- es la única fábrica que funciona en esta villa, y que merced al esfuerzo incesante de su gestor y director-técnico, ha llegado a un grado de perfeccionamiento y actividad que ya no solo es conocida en este centro de la República, sí que también en el litoral, playas del Este y en la misma metrópoli"
José Pedro Alvarez, hoy de 66 años, recuerda que fue empleado por la fábrica en 1949: "Las maquinas no daban abasto, trabajábamos fuerte de día y de noche; en tres turnos de siete horas".
Precisamente tal era el crecimiento de la demanda en la metrópoli, que a principios de los años 50 Mangini y sus socios instalaron una segunda fábrica, en la avenida Millán, en Montevideo.

"Un día llegaron a Paso de los Toros unos representantes de Pepsi Cola y comenzaron a ofrecer dinero por las acciones de la fábrica ", recuerda hoy Armúa. "Mucha gente las tenía olvidadas en los roperos. Fue un revuelo, todo el mundo buscando. Pepsi las pagaba muy bien y todos las vendieron locos de la vida".
Pepsi se dedicó, paso a paso, socio a socio, a conseguir la mayoría de la empresa y lo logró el 14 de febrero de 1955. Con la mayoría también consiguió la fórmula secreta.
Aquello fue duro para Mangini. "Demasiado pronto, el capital accionario del presidente quedó en minoría. El viejo luchador sintió hondamente que la empresa de toda su vida ya no era "su empresa", escribió Monestier.


Poco después, el 19 de enero de 1957, Mangini murió.



Rómulo Mangini, abajo a la izquierda

Rómulo Mangini



Murió el Viejo y todo cambió", opinó Mautone. El ex empleado recordó que todas las bebidas "las hacíamos con agua corriente, pero la soda y la tónica se hacían con agua de un pozo que estaba en la misma fábrica. La tónica nunca fue la misma, porque el secreto era el agua de ese pozo. Ahora es agua dulce nomás".
Todos los que vieron la tónica de Mangini, concuerdan en que tenía reflejos azules.

"Era azulada. Uno la ponía a contraluz y veía el tornasol que formaba el aceite que llevaba, extraído de la cáscara de la naranja. La de antes le sacaba el dolor de estómago como si fuera un medicamento. Ahora es todo hecho en base a productos químicos. Nunca va a ser igual", dijo el ex empleado Alvarez.

Después de la muerte de Mangini Pepsi cerró la fábrica de Paso de los Toros y la tónica fue fabricada solamente en Montevideo. "Afortunadamente, el destino no quiso que él fuera testigo del desmantelamiento y la desaparición de la planta embotelladora isabelina, (...), drama al que la población local asistió con asombrosa pasividad y que constituyó una injusticia histórica para el creador del producto que ha paseado el nombre de Paso de los Toros por el mundo ", escribió Monestier.
Pepsi insistía ante la familia de Mangini para que vendieran las acciones que aún permanecían en su poder. La viuda de Rómulo falleció en 1958. En 1961 la hija del matrimonio Mangini accedió a vender.
"Hoy yo no lo haría. Creo que mi madre lo hizo mal aconsejada y por todo lo que se le vino arriba de golpe, con la muerte de sus padres", dice hoy Marcelo Ceriani, 33 años, nieto de Mangini y funcionario del Sodre.

El local donde estuvo instalada fábrica todavía existe, frente a la estación de trenes de Paso de los Toros, en una calle rebautizada Rómulo Mangini aunque los carteles todavía no fueron cambiados y conservan el nombre anterior: Treinta y Tres.
En la fachada aún se lee "establecimiento industrial". Adentro todavía está el pozo de donde se extraía el agua de la tónica. Está sellado y -dice la leyenda- lleno de vidrio, arrojado cuando se cerró la fábrica. Sobre el techo aún cuelgan, inútiles, algunos de los caños por donde circularon los brebajes de Mangini. También se conserva la puerta original de la cámara frigorífica.
Más allá de eso, de la fábrica no queda nada. La mitad del local es hoy un galpón semivacío; la otra mitad, una oficina pública.

En Paso de los Toros no todos se resignan a que aquello se haya ido para siempre. "Se ha movilizado gente para que Pepsi Cola abra una fabrica acá, aunque sea chica, para que los que llegan y preguntan por el agua tónica tengan algo para ver. Pero no hay interés"; lamentó Gustavo Reisch, periodista local.
Los intentos son cíclicos. Ramón Anzalá era presidente del centro comercial cuando una delegación fue a hablar con Pepsi en 1982. Se les respondió que la empresa "tenía una dependencia prácticamente total de su casa central en Estados Unidos" y que allí ni se pensaba en reabrir la fábrica.
"Después que todo quedó descartado con Pepsi, iniciamos gestiones con gente vinculada a Coca Cola", continuó Anzalá. El grupo se había contactado con Vignoly y éste les había demostrado "con hechos fehacientes" que conocía la fórmula secreta. "Entonces le ofrecimos a la gente de Coca-Cola mejorar la Itú hasta darle el sabor de la Paso de los Toros. Pero ahí quebró la tablita y eso echó por tierra todos los intentos".
Hoy Vignoly también está muerto y "ya nadie sabe cómo hacer la tónica", sentencia Torres.

La historia dio la razón al olfato empresarial de Pepsi. "El agua tónica Paso de los Toros es un fenómeno sorprendente, demostrado por su triunfo absoluto sobre las otras aguas tónicas contra las cuales compitió ", dice el folleto de Pijuán.
Paso de los Toros fue lanzada en Argentina en l964 y conquistó 95% del mercado, un guarismo impresionante si consideramos que su único y gran oponente (agua tónica Cunnington) contaba con un firme arraigo desde 1940", agrega.
En Uruguay su imposición es mayor aun. Según el departamento de marketing de la Pepsi local, Paso de los Toros acapara prácticamente el 100% del mercado de las tónicas.






En Paso de los Toros existen emociones cruzadas respecto a la historia del agua tónica.
"Mangini pudo haberse hecho multimillonario, pero cometió el error de hacer una sociedad anónima ", dice Alvarez.
"La pena es que malvendió aquella fábrica, donde trabajaba tanta gente", dice Torres.
"Es un orgullo. Muchas veces no nos conocen como pueblo, pero nos conocen a través del agua tónica. Gracias a ella saben que existimos. Eso es muy importante. Lamentablemente no dejaron nada acá. En vez de adelantar al pueblo, lo atrasó ", resume Alvarez.

Durante años, en casa de los descendientes de Mangini, no se habló de la tónica, de la fábrica perdida ni de los millones que Pepsi gana con el invento de su padre y abuelo.
"No se hablaba mucho del tema para no ahondar el dolor de la vieja"; explica Roberto Ceriani, nieto de Mangini, de 32 años.
Nada quedó finalmente de la fábrica para la familia. El dinero que se obtuvo por la venta de las últimas acciones sirvió para hacer una casa y se acabó. "A partir de ahí siempre vivimos del salario de mi padre, relata su hermano Marcelo.
Las pocas veces que "el manto de silencio " se quebraba, la hija de Mangini "solo pedía que ojalá se reconociera un día el mérito de su padre para que alguien en la familia pudiera aprovecharlo".
En cierto modo sus ruegos fueron escuchados. En los últimos años, Pepsi quiso demostrar su deuda de gratitud con dos hechos: en 1992 una nueva planta inaugurada en Colonia fue bautizada "Rómulo Mangini". Además, se ofreció a la familia que eligiera a uno de los nietos para ingresar a la empresa. Hoy Roberto trabaja en la planta que lleva el nombre de su abuelo.

En la semipenumbra de su pieza Valentín Mautone quiere encontrar los certificados donde constan la cantidad de años trabajados en la fábrica, pero no recuerda dónde están.
Hay dos sifones azules apoyados sobre la vieja heladera. "Son de la fábrica. También tenía una botellita de tónica, pero se me cayó y se rompió".
Mautone recuerda cada detalle de la historia. "Así era la orden del viejo patrón: después de sacarle la cáscara a las naranjas; ocho a diez cajones se llevaban a las escuelas. También se le daba una bolsa a todo el que pedía. Y el resto se tiraba ".
El barrio donde vive es pobre y su casa es una única pieza muy humilde. El piso de portland está cubierto de ramas que, a falta de leña, alimentan la estufa. Casi no hay muebles y una bicicleta sirve de perchero.
Cuando termina de contar su historia, Mautone sonríe contento pero, cuando se despide, sus ojos se llenan de lágrimas. Los recuerdos le han dejado un sabor dulce y a la vez amargo. Como el agua tónica.






Los socios

Rómulo Mangini y Jorge (George) Jones quedaron para siempre asociados por el éxito del agua tónica Paso de los Toros. Mangini nació en Montevideo en 1883. En un escrito nunca
publicado, su pariente -también fallecido- Julio Monestier recuerda que Mangini estudió química y que se destacó en la lucha grecorromana, "actividad ésta que le valió medallas
de oro y plata en 1919 y 1917 en torneos patrocinados por los clubes La Razón y L´Avenir". "Es seguro -agrega- que dicha disciplina modeló el físico y el carácter de aquel joven que, llevado por su entusiasmo y sus bríos, llegó a participar en corridas de toros".
Ya en Paso de los Toros, convertido en próspero industrial, dos veces Mangini fue desafiado a volver a luchar.
"Un día llegó un forzudo enorme que iba de pueblo en pueblo haciendo exhibiciones y se hacía llamar Mister Aladar. Enterado de que en Paso de los Toros vivía un ex campeón de lucha grecorromana, lo desafió a pelear. Mangini no quería luchar porque ya estaba retirado y fuera de forma, pero al final aceptó. Hicieron el espectáculo en el teatro Sara de Ibáñez", recordó Armúa, que no pudo ver la lucha porque "mis padres no me dejaron ir.
Otra vez llegó otro forzudo que doblaba barras de hierro, enroscándolas en sus brazos. Mangini volvió a aceptar el reto, esta vez en un descampado y sin público. Ambas peleas
fueron empatadas.
A Jones se le conoce menos, pero Armúa sostiene que llevó el primer automóvil a Paso de los Toros y también la primera pelota de fútbol.

La fórmula

La tónica Paso de los Toros fabricada en Uruguay tiene los siguientes ingredientes, según su etiqueta: agua carbonatada, azúcar, saborizantes, cascara de naranja, quinina y quasia amara. La fabricada en Argentina tiene ingredientes no exactamente iguales: agua carbonatada, azúcar, acidulante INS-330, extracto de naranja, quinina y quasia. El agua tónica nació en el siglo XVII, cuando comenzó a mezclarse quinina con agua para conseguir bajar la fiebre. La bebida comenzó a hacerse popular en el siglo XVIII en Inglaterra.
La quinina es uno de los alcaloides que se extrae de la quina, explica la Enciclopedia Hispánica. "Ingerida a pequeñas dosis-agrega- estimula el sistema nervioso y hace más lento el pulso. A dosis mayores congestiona el cerebro, disminuye la excitabilidad refleja de la médula espinal y baja la fiebre. Su principal aplicación es contra el paludismo (malaria), como antipirético y tónico".
Gustavo Tamosiunas, de la cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina, explicó que la quinina se ha usado y se usa para bajar la fiebre, como antiinflamatorio y para problemas de arritmias del corazón. "Pero para saber si el agua tónica puede tener alguno de esos efectos, habría que conocer la proporción exacta de quinina que contiene y cómo fue obtenida esa quinina", explicó.

Manzana Esponda

La fábrica de refrescos de Rómulo Mangini no fue la única del interior del Uruguay. Muchos pueblos tuvieron su propia fábrica y muchas de ellas aún existen.
En la pequeña localidad de San Juan, vecina de Tarariras, la fábrica Fagar produce refrescos de naranja, manzana, pomelo y también la Fagar Cola, que se venden en Colonia, Soriano y San José. Allí trabajan unas 170 personas, dijo Ismael Fuentes, dirigente de la Federación de la Bebida. También producen refrescos con sabores de frutas Urreta, en Salto; Salus, en Minas, y la fábrica Lyda en Treinta y Tres.
En Rosario, Colonia, hay otra fábrica de refrescos, funcionando ininterrumpidamente desde 1885. Allí todos conocen la Manzana Esponda, el producto más exitoso del establecimiento.

Cubierta delantera"Es una fórmula que inventó Fernando Esponda en 1885 y que ha ido pasando de generación en generación", relató Elía Esponda, dc 45 años. Al parecer, alguna vez los Esponda fueron tentados a vender su fórmula - "una bebida -explicó Esponda- del tipo de la guaraná, pero más fuerte, con más cuerpo"- pero nunca lo hicieron y hoy ya van cinco generaciones produciendo la centenaria manzana.

FUENTES:  leonardohaberkorn.blogspot.com
Textos extraídos de Historia de Paso de los Toros, 1790-1930 de Pedro Armúa Larraud, y otros escritos compartidos en La Academia de Paso de los Toros, dirigido por Prof. Graciela Slekis. Los videos son realizados en dicha institución. 
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